Aspectos psicológicos de las personas mayores
El proceso de envejecimiento es la etapa de la vida en la que se producen los cambios más estresantes, porque es un tiempo de pérdidas. Se pierden capacidades, ocupaciones laborales, papel social; fallecen amigos y familiares; se percibe de una manera más intensa ese 'final de camino' que sabemos nos va a llegar a todos, pero cuya idea mantenemos 'aparcada' durante mucho tiempo.
Es por eso que una de las primeras reacciones de una persona mayor es la introversión. Es decir: quedarse como ensimismada durante largos periodos de tiempo como pensando en sus cosas.
Los acontecimientos negativos que se asocian al proceso de envejecimiento tienen muy distintas consecuencias según el estilo de vida que haya llevado la persona que se hace mayor y según su propio modelo de adaptación.
La actividad, los recuerdos positivos, la autoestima, la aceptación del proceso, la reducción de preocupaciones, el cuidado de la calidad de vida, las relaciones familiares y sociales... Esta es una breve lista de factores que favorecen la adaptación de una persona a su condición de 'mayor'. Por el contrario, si esta persona se aísla, se refugia en su pasado o deja de participar en tareas habituales, no habrá una adecuada adaptación.
Según explican los expertos, hay cambios en determinadas funciones de una persona mayor que conviene tener en cuenta y que afectan a la inteligencia, la memoria y la capacidad de aprendizaje.
La inteligencia.
Más o menos, funciona en el ser humano como cuando pasamos agua de un vaso a otro por una especie de filtro que modifica algunos aspectos. La inteligencia 'de nacimiento' va disminuyendo con la edad mientras que la 'adquirida' (habilidad verbal y manual, capacidad de razonamiento y cálculo, juicio) aumenta con el paso del tiempo.
La memoria.
Los especialistas consideran que hay dos tipos básicos de memoria: a largo y a corto plazo. La memoria a 'largo', que es recordar información ilimitada durante toda la vida, se mantiene intacta con el paso del tiempo. La memoria a '¡corto', la que almacena pequeñas cantidades de información por tiempo limitado, sí puede presentar alguna disminución con la edad
La capacidad de aprendizaje.
Tenemos la suerte de que se mantiene intacta durante toda la vida de cada individuo. Puede que una persona mayor con alguna dificultad sensorial o cuya memoria 'a corto' no esté en plena forma, vaya un poco más lenta aprendiendo, pero eso sólo quiere decir que aprenderá lo mismo que una persona joven si se le respetan sus ritmos y sus tiempos, si quien enseña tiene un poquito más de paciencia.

Personalidad
La mayoría de los expertos coinciden en que, a pesar de los cambios personales y de situación atravesados por las personas a lo largo de toda su vida, la personalidad se mantiene estable desde los treinta años hasta edades muy avanzadas.
De forma general, las características referentes a la capacidad de procesar las situaciones que se les presentan (preocupaciones filosóficas, motivación, etcétera) y lo referente a las relaciones interpersonales (deseo de pertenencia a un grupo) tienden a cambiar a medida que se avanza en edad y que la situación personal se va modificando. Sin embargo, los rasgos que reflejan socialización (rebeldía, independencia, etc.) y de autoconcepto permanecen estables a lo largo del tiempo.