Sólo tienen achaques normales de su edad
Normalidad. Para que la vida de la persona mayor que convive o va a convivir con nosotros tenga el mayor índice de calidad posible, la palabra clave es normalidad. Todo lo que pasa, todo lo que cabe hacer tienen que ser 'normal'.
Quizás tengamos que realizar un pequeño esfuerzo para lograr que la persona mayor 'se anime', intervenga en actividades adecuadas para mover su cuerpo y su mente, salga, se integre en grupos con objetivos diversos... Pero el clima de convivencia debe ser de absoluta normalidad.
Además, y aunque todos estamos convencidos de que el proceso de envejecimiento no es una enfermedad, sino algo absolutamente natural, sabemos también que las personas mayores pueden tener los famosos 'achaques', que pudieran facilitar la llegada de enfermedades. Hablar de prevención, por tanto, es un aspecto importante de la convivencia con personas mayores.
¿Qué es el envejecimiento normal?
El envejecimiento normal, o primario, implica una serie de cambios graduales biológicos, psicológicos y sociales asociados a la edad, que son intrínsecos e inevitables, y que ocurren como consecuencia del paso del tiempo (por ejemplo, el encanecimiento del pelo). Debe diferenciarse del envejecimiento patológico, aunque a veces es muy difícil establecer la diferencia entre ambos.
¿Qué es el envejecimiento patológico?
El envejecimiento patológico o secundario, se refiere a los cambios que se producen como consecuencia de enfermedades, malos hábitos, etcétera, que no forman parte del envejecimiento normal (por ejemplo, cataratas, enfermedad de Alzheimer) y que, en algunos casos, pueden prevenirse o son reversibles.
¿ Qué es el envejecimiento óptimo?
Es el envejecimiento que tendría lugar en las mejores condiciones posibles (físicas, psicológicas, sociales), teniendo en cuenta los múltiples factores que intervienen en el proceso del envejecimiento. Es el envejecimiento deseable por todas las personas ya que implica pocas pérdidas o ninguna e incluye una baja probabilidad de enfermedades.
El envejecimiento satisfactorio lo obtienen aquellas personas mayores que favorecen la promoción de su salud (física y psicológica), fomentando su autonomía, mediante la práctica de ejercicio físico o el entrenamiento de sus capacidades cognitivas, mejorando su autoestima, manteniendo hábitos de vida saludables, etcétera, de forma que eviten, en la medida de lo posible la dependencia y el aislamiento con el establecimiento, por ejemplo de redes sociales. Como consecuencia, la práctica de estos hábitos influirá de forma positiva en su calidad de vida haciendo posible que las personas se encuentren en las mejores condiciones físicas, psicológicas y sociales, experimentando por tanto, un envejecimiento óptimo.
La normalidad incluye la prevención
La prevención es que intentemos evitar la aparición de lesiones y enfermedades, teniendo en cuenta factores de riesgo y ayudando a encontrar hábitos de vida saludables. También existe una prevención secundaria que nos debe ayudar a detectar males que ya están ahí pero que aún no producen síntomas.
Es importante, por tanto, que pensemos y programemos con las personas mayores exámenes de salud periódicos. Lo que los especialistas llaman la valoración geriátrica, que no es otra cosa que el estudio y detección de problemas durante el envejecimiento, es un elemento importante en este esfuerzo por localizar posibles enfermedades e incapacidades y prevenir su progresión.