Dada la enorme variedad de ayudas técnicas que hay en el mercado, la tarea de agrupar los distintos productos resulta complicada. Para resolver este problema, la ISO (International Standard Organitation) ha intentado dar una solución en su Norma 9999. En este documento se establecen 10 grupos que se van dividiendo en subgrupos cada vez más pequeños hasta llegar a identificar cada ayuda técnica.
Estos grupos principales son:
- Ayudas para el tratamiento y el entrenamiento;
- Las ortesis y exoprótesis;
- Ayudas para la protección y el cuidado personal;
- Ayudas para la movilidad personal;
- Ayudas para las tareas domésticas;
- El mobiliario y adaptaciones del hogar y otros edificios;
- Ayudas para la comunicación, información y señalización;
- Ayudas para la manipulación de productos y mercancías;
- Ayudas y equipamiento para la mejora del entorno;
- Las ayudas para el ocio y tiempo libre.
Dentro del concepto tradicional de ayudas técnicas, las más empleadas son las destinadas a favorecer la movilidad personal , las que permiten la realización de las tareas domésticas y algunas para la comunicación.