Dependencias relacionadas con demencias
La atención de una persona mayor con demencia presenta muchos obstáculos para las familias y sus cuidadores, ciertamente. Hemos de tener en cuenta además que, en muchas ocasiones, la persona mayor tiene comportamientos raro y requiere supervisión durante 24 horas al día. No nos lo tomemos como una carga, sino como un trabajo.
Como cuidadores, debemos saber que todo lo que hagamos va a tener una respuesta por parte de la persona mayor. Por tanto, determinadas técnicas y distintos métodos serán nuestras mejores herramientas para que nuestro trabajo vaya lo mejor posible.
Comunicación
> Si hemos de comunicarnos con la persona mayor, eliminemos las fuentes de distracción; por ejemplo, apagando el televisor o la radio cuando hablemos con esa persona. Si está confusa, lo mejor es mirarle a los ojos para ayudar a mantener su atención.
> El empleo de frases breves y sencillas es de gran utilidad. Es importante que expresemos una sola orden o indicación en cada frase. Y es muy recomendable evitar las frases en negativo. En lugar de decir: "No salgas para afuera" , digamos: "Quédate aquí adentro".
> Modulemos el tono y el volumen de la voz cuando hablemos con la persona mayor. Nos escucharán peor si gritamos y se alterarán con las voces.
> Los gestos, la pantomima y las imágenes nos pueden ayudar a transmitir el mensaje y, además, un poco de risa nos sentará muy bien. Nos será muy útil exagerar gestos como la sonrisa (para decir que estamos muy contentos), la afirmación (para decir que sí a algo moviendo la cabeza) o que ha llegado la hora de comer (moviendo la mano sobre el estómago con señales de hambre).
> No debemos hablar a la persona mayor como si fuera un niño, sino despacito y con claridad, pero con trato de adulto. Repetir varias veces lo mismo es la única manera de conseguir que se haga lo que proponemos o se entienda un mensaje.
> Si tenemos la oportunidad de conversar con la persona mayor, será mejor que evitemos los temas de los que ya no se acuerda. Es mucho mejor intentar hablar sobre lugares, anécdotas y experiencias que aún guarde en la memoria. Estimular a la persona mayor en este sentido, puede darnos muy buenos resultados.
Deambulación
> Por seguridad de la persona mayor y tranquilidad nuestra, quizás sea oportuno cambiar los cerrojos de las puertas. Tendemos que evaluar la posibilidad de instalar cerraduras que requieran llave para entrar o salir. Hay diversas soluciones en cualquier establecimiento especializado que nos pueden ayudar a evitar accidentes.
> Una fórmula complementaria es usar barreras para ocultar las puertas, como por ejemplo una cortina o tiras de colores. También puede sernos útil colocar un letrero de "STOP" o de "No pasar" . Otro recurso podría ser poner un tapete negro o pintar de negro un cuadrado del piso ante a la puerta de la calle. Se trata de que la persona mayor aquejada de demencia lo interprete como un agujero infranqueable.
> Hay herramientas que pueden ayudarnos en la tarea. Se comercializan dispositivos electrónicos especiales para impedir la deambulación, por ejemplo. También contamos con equipos más rudimentarios, como unos sencillos 'cubre manillas' de las puertas que impiden su utilización.
[Si pincho aquí, obtengo información sobre las distintas ayudas técnicas y herramientas que existen en el mercado]
> Otro pequeño truco cosiste en guardar en lugar seguro algunos artículos esenciales, como el abrigo, el bolso o las gafas de la persona mayor en estado de confusión. Es posible que no quiera salir a la calle sin estos objetos. No debemos utilizar este tipo de métodos si existe el más mínimo riesgo de que provoquen inquietud.
> La pulsera de identificación, incluso electrónica, es otro buen recurso para garantizar la seguridad de la persona mayor. Disponer de fotografías actualizadas de esa persona es siempre importante, porque pudiéramos necesitarlas para que las fuerzas de seguridad salgan a su encuentro.
> Puede sernos de gran ayuda avisar a los vecinos sobre la posibilidad de que la persona mayor a nuestro cuidado salga a la calle en estado de desconcierto. Pongamos a su disposición todos los teléfonos y métodos para localizarnos que tengamos.
> Como método preventivo, que debemos comentar con el especialista a quien se haya encomendado el tratamiento de la persona mayor, es muy útil programar ejercicios periódicos para reducir al mínimo la inquietud.
Incontinencia
> Nuestro mejor recurso es programas un horario para ir al servicio y tratar de recordar a la persona mayor que vaya al baño cada dos horas, incluso ayudándole a ir.
> Seguramente estaremos muy pendientes de que la persona mayor ingiera suficiente líquido para no deshidratarse. Debemos evitar, sin embargo, las bebidas con efectos diuréticos, como el café, el té, los refrescos de cola y la cerveza. También podemos tomar la precaución de reducir la ingestión de líquidos por la noche, antes de la hora de ir a dormir.
> Podemos valorar las ventajas e inconvenientes de poner a disposición de la persona mayor el clásico orinal. Para alguien con incontinencia que se maneja bien es muy útil, pero en otros casos puede ser un obstáculo con el que tropiece en la oscuridad.
> Habrá casos en los que el especialista recete algún producto para reducir la incontinencia. También podrá orientarnos sobre qué elección tomar entre la enorme variedad de compresas que podemos encontrar en farmacias y supermercados.
> A veces funciona muy bien el truco de poner carteles (con ilustraciones) para señalar la puerta del baño.
> Nos será de gran ayuda utilizar ropa fácil de quitar y de lavar, como los pantalones y las faldas anchas con banda elástica en la cintura.
Conducta furiosa o agitada
En casos de conductas furiosas o agitadas, la primera opción es que consultemos al especialista para determinar si existe alguna causa de tipo clínico o si los medicamentos que toma la persona mayor provocan efectos que justifiquen ese comportamiento.
> Podemos tomar una serie de medidas que son muy eficaces para tranquilizar a la persona desorientada: reducir el consumo de cafeína y otros excitantes, el ruido exterior, el desorden de las cosas y el número de personas presentes en su entorno. Es importante mantener ese entorno estable y marcar rutinas fijas. Suele ser muy tranquilizador que pongamos siempre los objetos y los muebles en los mismos sitios y ayudemos a esa persona en estado de confusión a orientarse con calendarios y relojes. Las fotografías y objetos conocidos contribuyen a crear una sensación de seguridad y pueden facilitar los recuerdos agradables.
> Intentemos calmar la agitación mediante palmadas suaves, música tranquila, sesiones de lectura y paseos. Hablemos siempre con voz suave y reconfortante. No conseguiremos nada forcejeando con la persona mayor durante una reacción catastrófica. Es altamente recomendable que mantengamos fuera de su alcance los objetos peligrosos.
> Aprendamos a interpretar ciertas conductas. Un estado de agitación sin causa aparente o el tirarse de la ropa, pueden ser indicativos de necesidades (por ejemplo, de ir al baño).
> En caso de que la agitación se incremente durante la noche, es posible que si encendemos una luz tenue se alivie el estado de confusión.
> Para minimizar la confusión, tenemos que limitar las opciones. En vez de preguntar ( "¿Qué quieres cena: un puré o una tortilla?") , ofrezcamos una posibilidad ( "Aquí tienes una tortillita riquísima")
> Hagamos saber a la persona mayor que comprendemos su molestia ante la pérdida del control sobre su propia vida. Tiene que saber que nosotros sabemos que no se encuentra a gusto así, que entendemos su frustración.
> Tengamos previstas actividades sencillas para distraer al paciente con algo que sea de su agrado (cantar, dibujar, contar historias, jugar a las cartas...). Debemos hacer un esfuerzo para que olvide el incidente que provocó el problema de ansiedad. Recordemos que si nos enfrentamos a una persona mayor en estado de confusión, quedemos agravarse el ataque de ansiedad.
Conducta repetitiva (repetición de palabras o acciones)
> Nos corresponde fortalecer el sentimiento de seguridad de la persona mayor y tratar de que se distraiga. No merece la pena recordarle que, por ejemplo, acaba de hacer la misma pregunta. En algunos casos, lo más adecuado será que no prestemos atención a la conducta o la pregunta en cuestión.
> Hagamos planes pero sin detallárselos a la persona mayor en estado de confusión hasta el momento en que esté listo para ejecutarlos. Para eliminar la ansiedad y la incertidumbre sobre cosas ya previstas, podemos utilizar el truco de poner un cartel en un sitio muy visible para la persona mayor para rebajar la ansiedad (por ejemplo: 'La cena es a las ocho y media de la tarde' ; 'La película que vamos a ver en la televisión empieza a las cuatro de la tarde' ).
Paranoia (persona que tiene ideas delirantes y cree ser perseguida o amada platónicamente, que le quieren envenenar, robar...)
> Lo más oportuno es que consultemos con el especialista tras los primeros síntomas y que aportemos el mayor número de detalles posibles (tipo, horas, posibles desencadenantes).
> Si la persona mayor en estado de confusión insiste en que "le falta dinero" , permitámosle guardar una pequeña suma de dinero en el bolsillo o en el bolso, para que pueda verlo fácilmente y comprobar que lo tiene todo.
> Podemos convertir en un juego la búsqueda de objetos perdidos. Por supuesto, evitando toda discusión. Una de nuestras misiones es de conocer cuáles son los lugares favoritos de la persona mayor para esconder las cosas que después cree "perdidas".
> Es básico que expliquemos al resto de la familia y, en su caso, a las personas que trabajen en nuestro hogar, que las acusaciones y sospechas son parte de los síntomas del estado de confusión que puede tener una persona mayor.
> Nos será de utilidad recabar información sobre las conductas paranoicas y sus patrones. Una idea delirante puede ser el resultado de un sentimiento que no se sabe expresar. Por ejemplo, si la acusación que nos hace la persona mayor en estado de confusión tiene que ver con haber lastimado o matado a una persona ya fallecida (pongamos la madre), podemos intentar calmarla diciéndole: "Extrañas mucho a tu mamá, ¿no?; háblame de ella"
> Un truco muy eficaz, también para otras reacciones de la persona mayor, es que empleemos medios no verbales para fortalecer su sensación de seguridad. Seguro que descubriremos muy pronto la eficacia de un abrazo.
Salidas a la calle
> En nuestra relación con la persona mayor en estado de confusión, debemos olvidar la discusión. Esto es especialmente aplicable a las salidas a la calle. Por ejemplo, y llegado el momento, no sirve de nada preguntar "¿Estás listo para salir?" ; es mejor que le facilitemos las cosas y digamos algo parecido a "Aquí tienes tu abrigo" o "Ahora vamos a subir al coche" .
> Tendremos que estar pendientes de fortalecer la sensación de seguridad de la persona mayor, porque los entornos nuevos y diferentes pueden producirle ansiedad y desorientación.
> Planifiquemos el recorrido de una salida tan cuidadosamente como sea posible. Tendremos muchas más facilidades si nos anticipamos a los posibles problemas de estacionamiento y sabemos dónde encontraremos elevadores, escaleras, etcétera. Las prisas no son buena compañía, así que nuestra mejor opción es prever márgenes suficientes de tiempo.
> Si nos vamos de vacaciones o de fin de semana con la persona mayor en estado de confusión, consideremos la posibilidad de pedir a otro adulto que nos acompañe para que pueda ayudarnos si se da el caso.
> En una salida, llevemos siempre algo que sirva para mantener ocupado al paciente si hubiera que esperar en algún sitio. Entre las sugerencias están una comida ligera (un picoteo), una baraja o un libro con ilustraciones.
Otros aspectos problemáticos
> Si la hora del baño diario constituye un problema, tengamos en cuenta que éste puede omitirse alguna vez en caso necesario y tomémoslo como un mal menor. No debemos olvidar que la pérdida de la capacidad para percibir la temperatura quizás provoque a la persona mayor que el agua le parezca demasiado caliente o demasiado fría (cuidado con el agua muy caliente, que puede quemar la piel aunque no se sienta el calor). Quizás no tengamos más remedio que supervisar las duchas o el baño, sobre todo si la persona mayor tiene problemas de equilibrio. Una medida de seguridad que podemos adoptar es eliminar el cierre o pestillo de la puerta del baño. Hemos de tener presente que los sentimientos de pudor pueden agravar la agitación de la persona mayor, así que debemos estar preparados para reconfortarle. Un truco que podemos utilizar para evitar ansiedad es ajustar la hora del baño a sus antiguos hábitos.
> Hemos de estar atentos al posible descontrol del apetito (es posible que la persona mayor no recuerde que acaba de comer). No conviene dejar, por tanto, deje alimentos a la vista entre las comidas. En caso necesario, tendremos que servir la comida ya cortada o despedazada. Suele ser reconfortante (para ambos) que respondamos a los sentimientos de la persona mayor y le aseguremos que nos vamos a ocupar se ocupar de que se alimente bien. A la hora de la comida, quizás sea necesario que distraigamos al paciente con alguna actividad.
> Casi todas las personas mayores en estado de confusión tienen dificultades para vestirse. Elijamos para ellos ropa suelta y cómoda con cierres y broches fáciles de abrir y cerrar, con un mínimo de botones. Saquemos del armario la ropa de uso poco frecuente, para limitar las opciones del paciente. Con el fin de facilitarle el proceso de vestirse, entreguémosle las prendas una por una, en el mismo orden en que se las deba poner. Saquemos del dormitorio la ropa sucia. Y evitemos discutir si el la persona mayor insiste en ponerse otra vez la misma ropa.
> Si la persona mayor padece de perturbaciones del sueño o agitación nocturna, nuestra primera necesidad es comprobarla seguridad de que la casa. Hemos de bloquear con una reja el acceso a las escaleras, cerrar con llave la puerta de la cocina y guardar los objetos peligrosos, etcétera. Dos buenos trucos son que intentemos relajar a la persona mayor con música suave o con un masaje. Si la agitación se incrementa con la oscuridad de la noche, quizás lo más oportuno es que mantengamos bien iluminada la casa y las cortinas cerradas para que no se vea la oscuridad exterior.
> Si la persona mayor se mantiene despierta o inquieta durante la noche, hemos de valorar la posibilidad de contratar a alguien para el horario nocturno o buscar la manera de compartir con otras personas la atención nocturna (nosotros solos nunca podremos hacerlo todo).
> Si se presentan alucinaciones, mantengamos bien iluminada la casa para eliminar las sombras que pudieran provocar confusión. Es muy eficaz reconfortar al paciente cuando se produzcan ruidos de alto volumen, como truenos, una sirena o un avión. Lo mejor es que expliquemos clara y verazmente a la persona mayor el origen del ruido, pero sin discutir ni tratar de convencerle.
Recordemos también que, entre otros problemas, podrán surgir conductas sexuales descontroladas, la insistencia en conducir el coche, la testarudez o explosiones de violencia.