¿Qué debo tener en cuenta para realizar un buen cuidado?
No es fácil para ninguna persona enfrentarse al hecho de que alguien cercano depende de ella para continuar adaptándose a su vida cotidiana.
Incluso las personas que mejor afrontan la situación del cuidado de una persona con discapacidad y dependencia tienen que hacerse a la idea de que una persona querida necesita de su cuidado y atención casi constante para sobrevivir y que deben dedicar gran cantidad de tiempo y esfuerzo a esta nueva actividad.
Las personas llamadas "cuidadoras habituales", aquellas que tienen bajo su cargo un familiar con dependencia, reúnen unas determinadas características como la preocupación constante acerca de lo que va a ocurrir; el desarrollo de un exceso de esfuerzo físico; necesidades de gastos extras para atender al paciente, empleo de gran cantidad de tiempo por día para atender a esa persona; restricciones en la vida social; descuido de su estado de salud; poco tiempo libre para aficiones e intimidad; sensación de soledad sobre todo respecto al paciente que cuidan, que en ocasiones son ancianos dementes; así como también el enfrentamiento a problemas complejos y difíciles, y en ocasiones éticos, inherentes a la función de cuidador ('¿me voy o me quedo?', '¿ le ingreso en una residencia o no? ')
Para conseguir un buen cuidado es importante seguir las siguientes pautas:
> Amplía tu formación y conocimiento de la discapacidad. Tener buena información te permitirá anticipar mejores soluciones a los problemas.
> Plantéate expectativas realistas sobre ti mismo/a. Sé amable contigo y no te exijas demasiado.
> Vigila tu propia salud. Es fundamental comer bien, dormir bien y hacer algo de ejercicio para poder realizar las tareas de persona cuidadora.
> Tómate un descanso. Busca algunos momentos para ti a lo largo del día. Dosifica los esfuerzos.
> Realiza actividades personales placenteras. Sal a pasear, pinta, toma un café con amigos, etcétera.
> Conserva tus relaciones sociales. Es muy beneficioso salir de casa y relacionarse con otras personas.
> Potencia la independencia y autonomía de la persona enferma. Evita la sobreprotección.
> Ordena las responsabilidades por prioridades. Todo no se puede hacer a la vez y no todo es igual de importante.
> Pide ayuda cuando la necesites y delega tareas, los demás también lo pueden hacer. Acepta los ofrecimientos de ayuda.
> Comunícate, no te aísles y comparte tus sentimientos.
> Conserva el sentido del humor. La alegría y la risa son las mejores medicinas.