La persona con discapacidad y la sociedad
La discapacidad se concibe en consecuencia como la desventaja que tiene una persona a la hora de participar en igualdad de condiciones, resultante de sus déficits y limitaciones, pero también efecto de los obstáculos restrictivos del entorno.
La solución, por tanto, de los problemas inherentes a la discapacidad no es sólo individual, ya que requiere también cambios en los entornos inmediatos (hogar, escuela, centros de trabajo, establecimientos comerciales, etc.), en las estructuras sociales formales e informales existentes en la comunidad (transporte, comunicaciones, seguridad social, políticas laborales, etc.), y también cambios en las normas, criterios y prácticas que rigen e influyen en el comportamiento y en la vida social de los individuos. El enfoque correcto, por tanto, supone actuar simultáneamente sobre las personas y sobre los entornos donde estas personas viven.
El objetivo principal es que la persona con discapacidad pueda lograr la normalización y la mayor integración posibles en los ámbitos escolar, laborar y social, punto donde la familia juega un papel fundamental, especialmente cuando logremos superar los prejuicios discriminatorios poniéndonos en el lugar del discapacitado o en el de su entorno.
Las familias de las personas con discapacidad, en particular de los niños y niñas con discapacidad y de los discapacitados severos incapaces de representarse a sí mismos, tienen un papel esencial en su educación e inclusión social. Por lo tanto las autoridades públicas deben establecer medidas adecuadas a las necesidades de las familias, que permitan a éstas organizar el apoyo a las personas con discapacidad de la forma más integradora.
Las personas, independientemente de la discapacidad que puedan experimentar deben tener las mismas posibilidades de acceso a los servicios ordinarios de salud, educativos, profesionales y sociales. Llevar a término una aproximación integradora de la discapacidad y de las personas con discapacidad requiere cambios en la práctica habitual en varios ámbitos. En primer lugar, es necesario asegurar que los servicios disponibles para las personas con discapacidad son coordinados en los diferentes sectores.
Las necesidades de acceso a estos recursos para personas con discapacidad, además de abordarse de una forma integradora de las diferentes dimensiones del ser humano, debe hacerse también desde una planificación inicial, y no como una adaptación posterior una vez que esta ha sido ya completada