Discapacidades mentales
Las discapacidades cognitivas son las que afectan la capacidad del individuo para adquirir, manifestar o expresar los conocimientos y las habilidades sociales y entre las principales están el autismo, el Azheimer, el síndrome de Asperger y el síndrome de Down.
Con la evolución del concepto de discapacidad hay una nueva forma de ver el retardo mental, que ya no se considera como un rasgo absoluto de la persona, sino como el resultado de la interacción de una persona que tiene unas habilidades y unas capacidades intelectuales limitadas y su ambiente. Las discapacidades mentales afectan tanto las actividades motoras como las mentales de una persona y entre ellas están: el Síndrome de Down, la Felilcetonuria, el Síndrome de West o el Síndrome de frágil.
Vivir con Síndrome de Down
El síndrome de Down es una de las causas genéticas más comunes de retraso mental. Además de la afectación de la capacidad intelectual, suelen darse otras anomalías como problemas en el corazón, etcétera. El sistema nervioso tiene como función principal recibir información, procesarla y emitirla. Mantenemos relación con el mundo exterior, recibimos señales de nuestro propio medio interno y gracias a él respondemos a esas señales, las externas y las internas, siendo capaces de transformar la información que recibimos, hacerla consciente, elaborarla y reelaborarla, codificarla y crear pensamiento. La neurona es la célula clave, capacitada para recibir gran cantidad de información simultáneamente, codificarla, interpretarla, elaborarla y, a la vez, transmitirla en fracciones de segundo. Cuando este sistema resulta alterado empiezan a deteriorarse algunas de las funciones que tiene que realizar.
Los niños y sus familiares tienen la posibilidad de recibir apoyo y asesoramiento desde el momento que es diagnosticado. Como puede ser diagnosticado prenatalmente mediante amniocentesis, este apoyo puede ser realmente precoz.
Nuestro recién nacido es, ante todo, un bebé con las necesidades emocionales y afectivas de cualquier otro y, además, con otras necesidades especiales. Los progresos en el campo de la estimulación precoz, la pedagogía y las investigaciones genéticas son constantes. Los cuidadores hemos de procurar estar al día, buscando orientación profesional, en asociaciones de padres, etcétera.
Los niños con Síndrome de Down podrán desarrollar todo su potencial de aprendizaje y seguirán los mismos pasos de desarrollo que el resto de los niños, sólo que lo harán más lentamente. Dependerán fundamentalmente de una familia sólida que les brinde amor y pertenencia y de profesionales de apoyo que crean primero en ellos como personas y luego como personas con Síndrome de Down.
Toda vida es un milagro y somos los padres y cuidadores los primeros que debemos creer firmemente en las posibilidades de ese pequeño recién nacido. Aceptar esta nueva situación requiere tiempo, lucha y paciencia. El crecimiento y desarrollo del potencial de cada persona depende exclusivamente y desde el inicio de nosotros. Sabemos que hay y habrá limitaciones, pero nadie puede hoy pronosticarlas con certeza. El futuro lo debemos ir construyendo cada día, dándole un hogar y un entorno que los acepte plenamente como son. Nadie está en condiciones de afirmar hasta qué nivel cognitivo podrá avanzar y llegar un niño con Síndrome de Down. El empuje, la entrega y el entusiasmo de muchos padres y cuidadores ha ido derribando murallas en el avance cognitivo de las personas con Síndrome de Down.