Problemas en los huesos
Los problemas óseos más importantes en las personas dependientes son la artrosis, la osteoporosis, la fractura de cadera y el dolor. Estos problemas tienen un manejo específico para poder disminuir al máximo sus efectos de aumento de la dependencia.
> Artrosis
La artrosis no es una enfermedad en sí, sino una consecuencia del envejecimiento. Es la destrucción del cartílago que cubre el hueso en las articulaciones y que pierde así su función de cojinete o almohadilla, por lo que la articulación tiene menos movimiento y se hace dolorosa. La artrosis afecta con mayor frecuencia a las manos, la columna vertebral, las caderas y las rodillas, y es en estos dos últimos lugares donde más perjuicios suele llegar a provocar.
Aunque no se conocen con certeza las causas de la artrosis, sí se sabe que los riesgos de padecerla aumentan con la edad y que un exceso de peso contribuye al desgaste de las articulaciones. Por ello la mejor prevención es evitar el exceso de peso en la articulación (disminución de la obesidad) y la sobrecarga excesiva o una inadecuada práctica laboral, así como la realización de un ejercicio físico adecuado y equilibrado.
Una recomendación fundamental en el cuidado de la artrosis es la conservación de la agilidad de las manos, es decir, mantenerlas ágiles y flexibles durante el mayor tiempo posible. Algunos ejercicios contribuyen a ello de forma eficaz.
> Osteoporosis
Es la pérdida excesiva de hueso, muy superior a la que normalmente se produce con los años, y que predispone a la fractura de éste por mínimos traumatismos. Ocurre con una frecuencia unas ocho veces superior en la mujer que en el varón debido al cambio hormonal que supone la menopausia y la llegan a padecer casi la mitad de las mujeres a partir de los 75 años.
Los primeros síntomas suelen deberse a pequeños aplastamientos de las vértebras al no poder soportar el peso, lo que produce dolor o encorvamiento de la espalda. La prevención se fundamenta en el ejercicio físico y una dieta abundante en leche y sus derivados. También se deben evitar ciertos factores favorecedores como el exceso de cafeína, alcohol o tabaco.
La osteoporosis, que afecta sobre todo a los huesos de la cadera, de las muñecas y a las vértebras, es una enfermedad silenciosa, que no avisa. Generalmente, la enfermedad ya está bastante avanzada cuando aparecen los síntomas, entre ellos, una curvatura acentuada de la espalda o una disminución de la estatura. Ambos son consecuencia de la compresión de las vértebras entre sí, pero, cuando esto sucede, con toda seguridad ya se han producido fracturas.
Como la consecuencia más temible de la osteoporosis es la fractura de cadera, lo más importante que se puede y debe hacer cuando aparezca la enfermedad es evitar en lo posible dichas fracturas, que casi siempre son consecuencia de una caída. Evitar las caídas es en la actualidad el tratamiento más adecuado que se puede indicar en una persona mayor con osteoporosis.
> La fractura de cadera
La fractura es consecuencia de una caída, generalmente tonta y no necesariamente violenta: un tropiezo con un bordillo, con una alfombra...En la fractura más frecuente se produce un crujido, se siente un fuerte dolor a la altura de la ingle y resulta imposible levantarse.
La pierna adopta una postura particular: la rodilla mira hacia fuera y el pie descansa sobre su lado externo. Otras veces, los síntomas son, por el contrario, equívocos. El crujido no es tan claro, el dolor se localiza en el muslo y hace pensar en un tipo de tendinitis. Algunas personas logran, incluso, caminar (cojeando, debido al acortamiento de la pierna). Para disipar todas las dudas, hay que hacer una radiografía, única prueba capaz de diagnosticar la fractura.
Problemas de visión
Los problemas de visión son de vital importancia en la vida de relación de las personas mayores. Ante la aparición del más mínimo signo de alarma, como visión borrosa, deslumbramientos frecuentes y más acusados de lo normal o disminución de la visión, debe acudir al oftalmólogo para diagnosticar la causa de la alteración de la visión y con ello poner el tratamiento adecuado lo antes posible. Una mala visión es causa de caídas, de miedo a salir a la calle, y de falta de relación con el entorno.
Las guías de recomendaciones de salud en las personas mayores aconsejan que al menos una vez al año la persona mayor se someta a una revisión ocular para detectar las causas más frecuentes y con tratamiento específico de ceguera. Los problemas de visión más frecuentes en las personas mayores son:
> La presbicia : Es una consecuencia del envejecimiento del ojo y de la disminución de la capacidad de acomodación del cristalino. Es algo casi inevitable y, aunque puede ser corregido, no tiene cura. Pero sí se puede mitigar su efecto mediante el uso de las correspondientes gafas graduadas de forma correcta según el déficit de visión.
> Las cataratas : Están provocadas por la progresiva opacidad del cristalino y conllevan una disminución creciente de la agudeza visual. En su estado inicial se pueden manifestar por sensación de deslumbramiento, disminución de la sensibilidad a los contrastes y dificultades para percibir el relieve y los colores.
> El glaucoma : Es una enfermedad que afecta al nervio óptico cuya función es conducir la información visual captada por el ojo hasta el cerebro. Lo más frecuente es que la destrucción de este nervio sea lenta y progresiva, lo que se conoce como glaucoma crónico.
Recomendaciones de actuación ante una persona mayor con mala visión
> Se ayuda más a la persona con visión deficiente apoyándola para que se defienda por sí misma que haciendo las cosas en su lugar.
> La forma más eficaz de saber lo que ve una persona es preguntárselo. Antes de hablarle, en particular si hay otras personas delante, lo mejor es decir nuestro nombre y después dirigirnos a ella por su nombre o tocarle el brazo. También es conveniente avisarla cuando nos disponemos a marcharnos.
> Cuando se camina junto a ella, sólo hay que darle el brazo, sin intentar guiarla o tirar de su mano: esta actitud, además de inútil, le resultará molesta.
> Hay que hacer el esfuerzo de describirle los lugares donde está o lo que pasa a su alrededor: la nueva decoración de la habitación, un paisaje, acontecimientos, imágenes de la televisión...
> Para saber si necesita ayuda, lo más sencillo es preguntárselo.
> Cuando se pone la mesa, es recomendable colocar platos claros sobre manteles oscuros y al contrario; los alimentos de color claro en platos oscuros y viceversa.
> Para ayudarla a localizar objetos, una buena técnica es el «método del reloj» empleado por los pilotos de avión: «en el plato, la carne está en las dos», «en la mesa, las tijeras están en las diez»... Es sencillo y eficaz.
> Hay objetos de la vida cotidiana diseñados para personas con problemas de visión: teléfonos con teclas grandes, juegos de mesa adaptados, lupas luminosas, libros grabados en casetes...
Problemas de audición
El hecho de no ser capaz de oír o entender las conversaciones limita la posibilidad de utilizar el teléfono, afecta a la capacidad de participar en diversas actividades sociales y produce un sentimiento de aislamiento. Si no se le pone remedio con rapidez, la sordera acaba convirtiéndose en un obstáculo que aísla socialmente.
El mundo deja de tener interés, no se oye ni se perciben otros sonidos de la vida cotidiana. Cansados de repetir, los interlocutores sólo se dirigen a un sordo cuando no tienen más remedio.
Debido a la imposibilidad de oír, la persona que padece sordera puede volverse injustificadamente desconfiada y estar más expuesta al peligro de alucinaciones auditivas («hablan mal de mí», «me insultan»...) que pueden derivar en el desarrollo de personalidades débiles, en delirios y otros problemas graves.
La falta de audición en la persona mayor puede ser debida a diferentes problemas, algunos de los cuales pueden tener tratamiento. La causa más común de pérdida de audición en la población mayor es la llamada presbiacusia, es decir, la disminución auditiva debida al propio proceso de envejecimiento. Muchas formas de hipoacusia son tratables y el tratamiento puede producir mejoras importantes en la productividad y la calidad de vida. Uno de estos tratamientos es la utilización de audífonos para mejorar la audición y con ello la función social. Los audífonos deben ser recetados por un otorrinolaringólogo y comprados en tiendas especializadas en audioprótesis. Deben estar adaptados a cada nivel de audición y seguir, durante su vida útil (unos cinco años), el control del especialista.
Recomendaciones de actuación ante una persona mayor con mala audición
Hay actitudes muy sencillas que favorecen enormemente la comunicación con una persona con dificultades de oído y que la ayudarán a salir de su aislamiento:
> Antes de hablarle, llamar su atención.
> Vigilar que no haya obstáculos entre el rostro del interlocutor y el suyo.
> Mirar a la persona de frente.
> Procurar eliminar, en la medida de lo posible, los ruidos de fondo.
> Evitar comer, caminar o fumar cuando uno se dirige a la persona con dificultades de audición.
> Hablar con claridad y a ritmo medio.
> Gesticular para que las palabras sean más explícitas
> Si una frase no se ha entendido bien, o lo parece, volver a enunciarla.
> Mostrarse tranquilo y ser paciente.