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MI SITUACIÓN PERSONAL SEGÚN TIPOS Y GRADOS DE DISCAPACIDAD

Mi situación personal

Botón Mi situación personal según tipos y grados de discapacidad

Independientemente de las diferentes clasificaciones de la discapacidad en función de la actividad que permite desarrollar a quién la padece la causa que la provoca, u otras; hay una consideración previa que la persona cuidadora debe asumir desde el principio.

Todo cuidado implica un sacrificio que tendrá más valor y será más eficaz para el discapacitado si éste lo entiende como una colaboración necesaria con él para que pueda integrarse en la mayor medida posible a la actividad que le permitan sus condicionantes. También lo será para su integración en su entorno. El grado de compromiso que exige este trabajo hace que la labor de la persona cuidador afecte inevitablemente a su situación personal que se ve fuertemente influida, tanto física, como psíquica y emocionalmente.

Si la discapacidad es absoluta (es decir en su grado máximo) y permanente, el cuidador debe plantearse la posibilidad de compartir tiempo y esfuerzos en sus cuidados para tratar de hacerlos más llevaderos en su vida familiar y laboral. En este sentido, encontrar ayudas parciales de familiares, profesionales e instituciones puede contribuir a hacer posibles los cuidados que necesita la persona con discapacidad. En función de la naturaleza de la discapacidad, (motriz, sensorial, psíquica, etcétera) la persona cuidadora puede encontrar orientación y, sobre todo ayuda, en organismo existentes y profesionales cualificados. Los apoyos, incluso económicos de instituciones sociales son contribuciones, si no decisivas, muy importantes para hacer posible el cuidado de personas afectadas por discapacidades máximas, como las que se comentan.

El entorno familiar es a veces una ayuda para la tarea de la persona cuidadora y, otras, un obstáculo más. Las relaciones de afecto y de cariño por el hermano o el familiar con discapacidad pueden canalizarse hacía un apoyo complementario en muchas de las actividades cotidianas, como jugar con él, llevarlo de paseo, ayudarle en sus tareas escolares.

Mi situación personal

Éste es un apoyo fundamental, porque no sólo permite los necesarios e imprescindibles 'respiros', sino que acrecienta y estrecha los lazos de afectividad que estimulan positivamente a la persona discapacitada. Un papel semejante pueden jugar los amigos y amigas. En el caso de discapacidades físicas y, especialmente, las motrices, que supongan una dependencia total o parcial, es muy importante contar con los instrumentos que faciliten la movilidad (sillas con ruedas, motorizadas o no), la comunicación (intercomunicadores, detectores de diverso tipo) y las funciones cotidianas (sillas y útiles especiales para comer, asearse, etcétera). Todos ellos son de gran utilidad y permiten, sobre todo, una cierta tranquilidad de la persona cuidadora y una cierta seguridad en la calidad de sus cuidados.

En el plano de la discapacidad sensorial, la técnica contribuye de forma muy eficaz a aumentar estas sensaciones del cuidador que afectan positivamente en su plano personal, por la satisfacción y seguridad de los cuidados prestados.